
No sé, porque extraña razón, algunos seres humanos nos aferramos a vivir en el pasado, a mí me sucede y supongo que les sucede a muchas personas.
Que si antes, era más delgada, que si antes, no tenía canas, que tenía mejor memoria, que no tenía que tomar fibra, no solo nos pasa con cuestiones estéticas o de salud, nos suele suceder sobre todo, con cuestiones sentimentales, ah, como nos empecinamos en recordar a un viejo amor, a ese alguien que no está con nosotros, porque no nos quiere, o porque se tuvo que ir, sea por la razón que sea, el caso es que la realidad, el presente, el aquí y el ahora, es que ese fulanito, o fulanita, según sea el caso, es cosa juzgada, finiquitada, acabada y concluida, y nosotros seguimos visualizando y añorando un futuro a su lado, mientras que el objeto de nuestros anhelos a de andar por ahí viviendo su vida, de lo más fresco, porque júrenlo, que si estuviéramos es su memoria y en su corazón, ya estaría buscándonos, y no ignorándonos.
A mí me paso, por años y años, me la pase idealizando a un hombre que ni siquiera sabía que yo existía, era tal mi obsesión por él, que los hombres que me gustaban, me gustaban porque me lo recordaban de alguna u otra manera, ahora veo lo grave de mi error, pero finalmente, seguí mi vida sin ese lastre de un amor que solo yo sentía, y que no me correspondía.
No tengo la menor idea de cómo habría sido mi vida con mi amor platónico, pero si tengo idea de cómo es mi vida sin él, porque es la vida que siempre he tenido, solo que me aferraba ingenuamente a querer que él fuera parte de ella.
No digo que lo borré de mi memoria y me olvide de él así de fácil, eso sería una mentira, pero si digo que mi memoria tiene espacio suficiente para las cosas buenas que vengan, para el presente, sí digo que cada día a mi memoria la pongo en grabar, y no en retroceder, es un poco complicado, porque como dijo el buen Juanga, "la costumbre es más fuerte que el amor" y los años que uno pasó con esa persona o con ese deseo, acabaron siendo una costumbre del corazón.
Pero finalmente un mal amor, es como un mal vicio, y hay que vivir como los alcohólicos, un día a la vez, hasta que un día despertemos y veamos que ya no hay necesidad de aferrarnos a lo que fue.
Es un proceso largo, cruel y doloroso, pero no es imposible y nadie, pero nadie, se muere de amor, ni de abstinencia.
Que si antes, era más delgada, que si antes, no tenía canas, que tenía mejor memoria, que no tenía que tomar fibra, no solo nos pasa con cuestiones estéticas o de salud, nos suele suceder sobre todo, con cuestiones sentimentales, ah, como nos empecinamos en recordar a un viejo amor, a ese alguien que no está con nosotros, porque no nos quiere, o porque se tuvo que ir, sea por la razón que sea, el caso es que la realidad, el presente, el aquí y el ahora, es que ese fulanito, o fulanita, según sea el caso, es cosa juzgada, finiquitada, acabada y concluida, y nosotros seguimos visualizando y añorando un futuro a su lado, mientras que el objeto de nuestros anhelos a de andar por ahí viviendo su vida, de lo más fresco, porque júrenlo, que si estuviéramos es su memoria y en su corazón, ya estaría buscándonos, y no ignorándonos.
A mí me paso, por años y años, me la pase idealizando a un hombre que ni siquiera sabía que yo existía, era tal mi obsesión por él, que los hombres que me gustaban, me gustaban porque me lo recordaban de alguna u otra manera, ahora veo lo grave de mi error, pero finalmente, seguí mi vida sin ese lastre de un amor que solo yo sentía, y que no me correspondía.
No tengo la menor idea de cómo habría sido mi vida con mi amor platónico, pero si tengo idea de cómo es mi vida sin él, porque es la vida que siempre he tenido, solo que me aferraba ingenuamente a querer que él fuera parte de ella.
No digo que lo borré de mi memoria y me olvide de él así de fácil, eso sería una mentira, pero si digo que mi memoria tiene espacio suficiente para las cosas buenas que vengan, para el presente, sí digo que cada día a mi memoria la pongo en grabar, y no en retroceder, es un poco complicado, porque como dijo el buen Juanga, "la costumbre es más fuerte que el amor" y los años que uno pasó con esa persona o con ese deseo, acabaron siendo una costumbre del corazón.
Pero finalmente un mal amor, es como un mal vicio, y hay que vivir como los alcohólicos, un día a la vez, hasta que un día despertemos y veamos que ya no hay necesidad de aferrarnos a lo que fue.
Es un proceso largo, cruel y doloroso, pero no es imposible y nadie, pero nadie, se muere de amor, ni de abstinencia.
Ya lo escribió el buen Pablito Neruda:
Es tan corto el amor y tan largo el olvido…
Y sí, es largo, pero por largo que sea el olvido, tarde o temprano llega a su fin.