
Durante esta época, siempre ha sido tradición en mi casa el colocar la ofrenda para los muertos y recuerdo que hace algunos años me paso algo que jamas voy a olvidar.
Regrese de trabajar el 01 de Noviembre y lo primero que hice fue acercarme a donde estaba la ofrenda, cuando de pronto escuche una vocecita que me saludo alegremente..... no, no era la niña del aro, era mi sobrinita Diana quien me pregunto si ya había visto la ofrenda y todo lo que había en ella (en ese entonces mi sobrina tenia como 5 años).
Nos quedamos contemplando un rato todo lo que habíamos puesto: Velas, Pan, Agua, Fruta, Dulces y Flores, pero después mi sobrina me dijo:
Dianis - ¿Ya los viste?
Flor - ¿A quien?
D - Ay, pues a los niños
F - ¿Cuales niños?
De momento pensé "Esta niña de cual fumo? y para que les voy a mentir, la verdad es que si me empezó a dar miedo, sobre todo por la seguridad con la que me decía las cosas.
D - Miralos, están comiendo Pan..........que no los ves??
F - Aaahh creo que si, cuantos son? (inserte piel chinita y voz temblorosa aquí)
D - Ash, pues dos....mira uno esta de este lado y el otro acá, ya los viste?
F - Ooohh si, vente....dejalos que se coman su pan
Pero en ese "Dejalos que se coman su pan" el nudo de mi garganta ya era del tamaño de una sandía y las piernas me temblaban cual Bambi recién nacido.
Lo que me sorprendió fue que ella lo tomara como algo muy natural, como si pasara cada semana o algo así; en cambio yo estaba que no quería ni quedarme sola en mi cuarto.
Y a pesar de que sigo ayudandole a mi mamá a montar la ofrenda, prefiero dejar "cenar" a los pequeños fantasmas en paz y sobre todo, ya no invito a mi sobrina... JA!